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Los Karma-pagadores

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En primer lugar me gustaría comenzar diciendo que, aunque la idea de plasmar esto que viene a continuación en una weblog es mia (mi tesssssoooroooooo), el planteamiento inicial parte de una de mis series de televisión favoritas: Me llamo Earl.

Para quien no la haya visto, voy a ocupar unas líneas previas para resumir brevemente su argumento y facilitaros un poco el entendimiento de mi iniciativa. Pues bien, la serie en cuestión, creada por Greg Garcia, tiene como protagonista a un mangui de tres al cuarto llamado Earl J. Hickey, que es interpretado por Jason Lee, protagonista de Mallrats o Persiguiendo a Amy, entre otras. Bueno, a lo que iba, la serie empieza cuando el susodicho Earl es atropellado brutalmente por un coche poco después de descubrir que es el ganador de 10.000 $ en la lotería. El accidente no sólo provoca la perdida del boleto ganador sino que lleva a Earl a replantearse su vida por completo. Mientras está convaleciente en el hospital ve por televisión un programa en el que hablan del karma y confecciona una lista con todas las malas acciones que ha llevado a cabo a lo largo de su vida bajo la creencia de que, si las enmienda, el karma le recompensará. Cuando ha conseguido tachar un par de malas acciones de su lista ocurre el milagro: el boleto de lotería premiado aterriza a sus pies llevado por el viento. A partir de este punto la serie transcurre siguiendo las peripecias de Earl y su hermano intentando enmendar todas sus malas acciones.La serie es cojonuda y se la recomiendo encarecidamente a tod@ aquel que no la haya visto aún.

Pero bueno, una vez solventado este pequeño detalle, vamos a lo que vamos. Mi propuesta es la siguiente:La verdad es que el que más y el que menos ha hecho algo en su vida de lo que no se siente demasiado orgulloso. Algunos sólo recordarán alguna travesura de cuando era niño y otros podrían escribir su autobiografía basándose únicamente en sus gamberradas. Pero, como es evidente, no creo que haya nadie (al menos entre los que van a leer esto) con la capacidad, el tiempo o la fuerza de voluntad necesarios para hacer lo que hizo nuestro amigo ficticio Earl J. Hickey. Pues bien, lo que yo os propongo y os ofrezco es una manera algo más light de silenciar la vocecita de vuestra conciencia sobre alguna de esas malas acciones que realizasteis y de las que no estáis para nada orgullosos.El sistema sería el siguiente:

1º- el interesado confiesa abiertamente su mala acción, pecado, gamberrada, etc. (llamadlo como queráis) y la describe con el mayor nivel de detalle posible. Con este primer paso ya hemos conseguido dos objetivos muy importantes: primero, el desahogo que produce desembarazarse y contar algo de lo que no nos sentimos muy orgullosos; y segundo, pero no menos importante, provocar la risa y el divertimento del resto de los lectores.

Nota: ¡ojo!, que esto es para que contéis pecaditos, gamberradas o perrerías del día a día. Quien quiera confesar algo más gordo, del tipo robo a mano armada, malos tratos o una violación, por favor que se dirija al cuartel de la guardia civil más cercano a su domicilio.

2º- Una vez hayáis confesado vuestra mala acción, lo ideal sería que nombraseis al principal perjudicado, de modo que de un modo u otro éste quede enterado de lo sucedido. A partir de este momento es potestad del afectado concederos o no el indulto. Lo que si es seguro es que valorará vuestra valentía y agradecerá conocer por fin quien fue el causante de su pequeña desgracia. En caso contrario volveríamos al segundo objetivo del primer punto: la risa y el divertimento de los demás.

Bueno, pues mejor o peor explicada, esta es mi idea, que espero nos ayude a todos a comunicarnos con aquellos a los que alguna vez ofendimos y a ser, en definitiva, mejor personas. Y, quien sabe, quizás después el karma nos recompense con un boleto de lotería premiado.

04/02/2008 17:42 Autor: lareinanegra. #. Tema: EL COBRADOR DEL KARMA.

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Autor: Juan Pedro Jiménez

Bueno, como el blog es mio y la idea también, estaría feo si no soy yo el que empiece, por lo menos para dar ejemplo.

Así que ahí va:
Mi historia tiene lugar aproximadamente a finales de los 80 - principios de los 90. Por aquel entonces estaría yo en 2º o 3º de EGB, en el colegio de las Teresianas de Córdoba, y mi profe era Maria Dolores Castro (aquellos que la conocieran estarán sufrirán un pequeño escalofrio en estos instantes) que por aquel entonces ya era viejuna y perversa. Pues bien, la susodicha premiaba a los alumnos más aventajados con pequeñas chucherías, pero que para nosotros era algo más que un dulce que llevarnos a la boca. Era un símbolo de estatus y respeto social. Como ya podréis imaginar, a mi nunca me tocaba nada. Harto de esta situación me tome la justicia por mi propia mano y fui a perjudicar a quien menos se lo merecía. Y es que lleno de rabia y resentimiento le robe a una compañera (no se me olvidará en la vida) una lupa de juguete, con el mango lleno de bolitas de anis. Una dulce tentación sin duda, pero que no sólo dejo sin su premio a una niña sino que ocasionó una verdadera caza de brujas en mi clase en busca del culpable, y que por suerte para mi quedó sin solución ni veredicto. Sin embargo, la culpa aún me persigue y quiero desde aquí pedirle disculpas a mi compañera Ana Gómez, que creo nunca supo la verdad.
Ana, te debo una lupa llena de bolitas de anis. Ojala puedas leer esto.
Bueno, mi historia no es para nada espectacular ni muy graciosa, pero bueno, es lo que hay y la intención es lo que cuenta, ¿o no?.

Fecha: 04/02/2008 17:58.


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