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Los Idus de Marzo
En el antiguo Imperio Romano los idus señalaban fechas de buenos augurios. Ahora bien, al igual que le sucedió a Julio César, asesinado en uno de estos días, no son precisamente buenos los augurios que nos depara el próximo mes de marzo. Y es que como bien sabréis todos, el próximo 9 de marzo se vuelven a celebrar elecciones generales (y autonómicas). Aún hoy recuerdo el sabor agridulce de los resultados de los últimos comicios , marcados por tristes acontecimientos que no quiero rememorar ahora.Si bien es cierto que yo, al igual que otros muchos, deje de un lado ideología y afinidad política por aquello que ahora llaman "el voto útil", no puedo dejar de pensar si de verdad mereció la pena. Y los que es más, ¿va a merecer la pena que esta situación se repita una vez más? Es decir, ¿volveremos a las urnas en busca del mal menor cuatro años después? Un servidor desde luego NO. Cuando te la meten floja desde ambos lados (o más bien desde la derecha primero y desde el centro después) o espabilas o te vas a estar cagando el resto de tu vida. A mi particularmente me empieza a tocar los cojones sobremanera que dos partidos políticos, que para más INRI lo único que tienen de diferente son las siglas, no hagan otra cosa que catapultarse mierda mutuamente mientras los grandes (los verdaderos) problemas de este país no sólo no se solucionan sino que se agravan más cada día. Por mi parte ya se pueden ir metiendo por el mismísimo ano todas sus "ayudas" (pan pa hoy y hambre pa mañana) al alquiler, sus rebajas de impuestos y su palabrería inmunda y sin sentido que únicamente busca los 20 segundos de gloria en el informativo de turno. Hace ya demasiado tiempo que ver los primeros veinte minutos el telediario me da nauseas. Caemos irremediablemente en un bipartidismo absurdo, vomitivo y desde luego muy peligroso para esta tal pluralidad de la que se habla en todos los programas electorales (menos en el de Democracia Nacional, que a esos parece que lo de la pluralidad, en cualquiera de sus facetas, les da la risa). Por eso es necesario que los "grandes" (cuantitativamente hablando) partidos políticos reciban un pequeño varapalo ahora que aún es pronto y se den cuenta de que esto no es cosa de dos. Que no les dejaremos hacer y deshacer a su antojo sin, por lo menos, dar guerra. Así que, que cada uno haga examen de conciencia, piense en lo que de verdad le conviene a uno mismo y a este país y haga su elección. Pero eso si, libres de presiones mediáticas y miedos infundados, que España no se va a romper, aunque algunos así nos lo quieran hacer ver, si en tu papeleta el día 9 no aparecen las siglas PP o PSOE. Y si se rompe, que se rompa, porque habrá sido por el deseo de todos y cada uno de nosotros.
Fdo.: La Reina Negra
Los Karma-pagadores

En primer lugar me gustaría comenzar diciendo que, aunque la idea de plasmar esto que viene a continuación en una weblog es mia (mi tesssssoooroooooo), el planteamiento inicial parte de una de mis series de televisión favoritas: Me llamo Earl.
Para quien no la haya visto, voy a ocupar unas líneas previas para resumir brevemente su argumento y facilitaros un poco el entendimiento de mi iniciativa. Pues bien, la serie en cuestión, creada por Greg Garcia, tiene como protagonista a un mangui de tres al cuarto llamado Earl J. Hickey, que es interpretado por Jason Lee, protagonista de Mallrats o Persiguiendo a Amy, entre otras. Bueno, a lo que iba, la serie empieza cuando el susodicho Earl es atropellado brutalmente por un coche poco después de descubrir que es el ganador de 10.000 $ en la lotería. El accidente no sólo provoca la perdida del boleto ganador sino que lleva a Earl a replantearse su vida por completo. Mientras está convaleciente en el hospital ve por televisión un programa en el que hablan del karma y confecciona una lista con todas las malas acciones que ha llevado a cabo a lo largo de su vida bajo la creencia de que, si las enmienda, el karma le recompensará. Cuando ha conseguido tachar un par de malas acciones de su lista ocurre el milagro: el boleto de lotería premiado aterriza a sus pies llevado por el viento. A partir de este punto la serie transcurre siguiendo las peripecias de Earl y su hermano intentando enmendar todas sus malas acciones.La serie es cojonuda y se la recomiendo encarecidamente a tod@ aquel que no la haya visto aún.
Pero bueno, una vez solventado este pequeño detalle, vamos a lo que vamos. Mi propuesta es la siguiente:La verdad es que el que más y el que menos ha hecho algo en su vida de lo que no se siente demasiado orgulloso. Algunos sólo recordarán alguna travesura de cuando era niño y otros podrían escribir su autobiografía basándose únicamente en sus gamberradas. Pero, como es evidente, no creo que haya nadie (al menos entre los que van a leer esto) con la capacidad, el tiempo o la fuerza de voluntad necesarios para hacer lo que hizo nuestro amigo ficticio Earl J. Hickey. Pues bien, lo que yo os propongo y os ofrezco es una manera algo más light de silenciar la vocecita de vuestra conciencia sobre alguna de esas malas acciones que realizasteis y de las que no estáis para nada orgullosos.El sistema sería el siguiente:
1º- el interesado confiesa abiertamente su mala acción, pecado, gamberrada, etc. (llamadlo como queráis) y la describe con el mayor nivel de detalle posible. Con este primer paso ya hemos conseguido dos objetivos muy importantes: primero, el desahogo que produce desembarazarse y contar algo de lo que no nos sentimos muy orgullosos; y segundo, pero no menos importante, provocar la risa y el divertimento del resto de los lectores.
Nota: ¡ojo!, que esto es para que contéis pecaditos, gamberradas o perrerías del día a día. Quien quiera confesar algo más gordo, del tipo robo a mano armada, malos tratos o una violación, por favor que se dirija al cuartel de la guardia civil más cercano a su domicilio.
2º- Una vez hayáis confesado vuestra mala acción, lo ideal sería que nombraseis al principal perjudicado, de modo que de un modo u otro éste quede enterado de lo sucedido. A partir de este momento es potestad del afectado concederos o no el indulto. Lo que si es seguro es que valorará vuestra valentía y agradecerá conocer por fin quien fue el causante de su pequeña desgracia. En caso contrario volveríamos al segundo objetivo del primer punto: la risa y el divertimento de los demás.
Bueno, pues mejor o peor explicada, esta es mi idea, que espero nos ayude a todos a comunicarnos con aquellos a los que alguna vez ofendimos y a ser, en definitiva, mejor personas. Y, quien sabe, quizás después el karma nos recompense con un boleto de lotería premiado.

